LLaman a cuidar la alimentación para evitar daño hepático

Por: Martha Olavarrieta

La deficiente alimentación y el abuso de alcohol y grasas perjudican al hígado en edad temprana. La obesidad es un factor de riesgo.
Esperan trasplante de hígado alrededor de 6 mil mexicanos, entre ellos hay niños. La tercera parte morirá de no recibir el órgano.

Al celebrarse el Día de la Salud Hepática, especialistas de la Fundación Mexicana para la Salud Hepática (FundHepa), hicieron un llamado a la sociedad a tomar conciencia de la importancia del hígado, de manera principal a cuidar la alimentación, pues todo lo que ingresa al organismo pasa por este órgano.

El aumento de la obesidad, así como el consumo de alcohol y una inadecuada alimentación, entre otros agravantes, son elementos que inciden en la proliferación de problemas hepáticos en el país.

Se calcula que hay de 4 a 6 mil pacientes que requieren de un transplante de hígado y del 10 al 15 por ciento de esos pacientes son niños. De no transplantarse, una tercera parte de ellos fallecerá cada año, describió FundHepa.

Uno de los aspectos a tomar en cuenta es la alimentación. Muchas de las grasas y otros alimentos pueden incidir en el funcionamiento del hígado.

Los especialistas recomiendan desde evitar cambios bruscos de peso, pero sobre todo reducir la ingesta de alimentos grasosos y muy cocinados, como chorizo, tocino, carne roja y embutidos; así como de productos con azúcar refinada, como galletas, chocolates y pasteles. También es recomendable cenar 3 ó 4 horas antes de ir a dormir, para que el hígado puede hacer su metabolismo de forma más adecuada.

Otro aspecto fundamental es evitar el consumo de cualquier tipo de bebida con alcohol, lo cual causa mayor carga de trabajo al hígado, y es uno de los productos prohibidos en casos de cirrosis. Como se sabe, una cirrosis mal atendida puede desembocar en encefalopatía hepática, una condición muy delicada del hígado que requiere de atención inmediata.

Existen diferentes enfermedades hepáticas, así como tratamientos que han evolucionado. Por ejemplo, hace tiempo el tratamiento estándar para la encefalopatía hepática consistía en fármacos que reducían la producción de amonio en el tracto intestinal, sin embargo, el problema estaba latente. Posteriormente, los investigadores se enfocaron en la búsqueda de sustancias que no sólo disminuyeran esta producción sino que eliminaran, como es el caso de la L-ornitina L-aspartato, que apoya el funcionamiento de las células hepáticas; de esta manera el hígado puede desechar el amonio que se concentra en la sangre del enfermo y que le desacopla el funcionamiento de las neuronas.

De este modo, si hay un órgano que hay que cuidar es el hígado, pues de lo contrario se pueden desencadenar enfermedades demasiado serias.

ALIMENTOS NO RECOMENDADOS O QUE AFECTAN AL HÍGADO

Alcohol: El alcohol es uno de los principales detonantes de enfermedades del hígado. Las bebidas alcohólicas están completamente prohibidas en el enfermo de cirrosis o de cualquier enfermedad hepática. Se ha demostrado que contribuye a la destrucción de las células del hígado, pues este es incapaz de producir las substancias adecuadas para el organismo o no puede sintetizar las vitaminas o los minerales. El alcohol es el principal enemigo del hígado. Otros tóxicos no recomendados son: el tabaco y el café.

Alimentos procesados: los alimentos muy procesados no son convenientes para la salud del hígado. Este tipo de alimentos contiene muchos conservantes o colorantes que este órgano debe eliminar.

Grasas animales: El enfermo de cirrosis tiene muchas dificultades para digerir las grasas. La alimentación de la persona con cirrosis deberá incluir cantidades muy pequeñas de comidas ricas en grasas, como carnes, mantequillas, margarina, leche o productos lácticos enteros. Los alimentos precocinados y envasados suelen contener muchas grasas por lo que tampoco resultan útiles. Las comidas muy pesadas obligan al hígado a realizar un sobreesfuerzo que, en el caso de los enfermos de este órgano, resulta contraproducente y empeora la enfermedad. Es importante que las grasas no sean fritas o recalentadas. Este tipo de grasas genera un tipo de toxinas que se llaman acroleánas. Las grasas hidrogenadas tampoco deben ingerirse porque son grasas muy espesas y producen mucho colesterol.

Alimentos muy asados: Los alimentos muy asados, a la brasa o a la parrilla, generan una serie de toxinas que el hígado debe eliminar. Un hígado enfermo es incapaz de eliminarlas y empeora con la presencia de estas sustancias.

Alimentos azucarados: Comer muchos alimentos ricos en azúcares refinados conlleva el aumento de grasa y colesterol: Igualmente el uso de edulcorantes artificiales perjudica al hígado enfermo.

Comidas muy abundantes: Es mejor comer muchas veces y poca cantidad que ingerir muchos alimentos en menos comidas. Las comidas muy abundantes obligan al hígado a realizar un sobreesfuerzo.

Alimentos animales crudos o semicrudos: La cocina realizada con alimentos de procedencia animal crudos o semicrudos, como el pescado crudo o el marisco crudo o poco cocinado, resultan inadecuados para los enfermos de cirrosis pues pueden contener microorganismos que perjudican al hígado. En personas no enfermas estos alimentos resultan muy peligrosos puesto que muchas veces son la causa de infecciones hepáticas.

En general, los alimentos más adecuados para el enfermo de cirrosis son los alimentos de cultivo biológico libres de pesticidas: Frente a los alimentos industriales, repletos de conservantes, colorantes y otras toxinas químicas, los alimentos que garanticen haber sido producidos en un cultivo biológico sin pesticidas, abonos químicos u otras toxinas son los más indicados para la salud del hígado y sobre todo para uno enfermo. No podemos someter a este órgano al estrés adicional de tener que eliminar estos productos, especialmente cuando tiene que recuperarse.

LO RECOMENDABLE

Frutas y verduras: Los alimentos vegetales, especialmente la fruta y la verdura, son procesados por el hígado, y los más indicados para los enfermos Por una parte son mucho más fáciles de digerir que las carnes por lo que no suponen tanto esfuerzo para un hígado enfermo.

Proteínas: Las proteínas animales son responsables de que el organismo produzca mayor cantidad de amoniaco que el organismo es incapaz de expulsar lo que daña el cerebro del enfermo. Las proteínas de origen vegetal, es decir las que proceden especialmente de los cereales o de las legumbres, como la soja, que es muy rica en proteínas, o incluso las que proceden de la leche no producen tanta cantidad de amoniaco por lo que son más convenientes en un hígado enfermo al que le cuesta mucho eliminar este tóxico.

Grasas insaturadas naturales: Frente a las grasas de procedencia animal, las grasas más interesantes son las grasas insaturadas no sometidas a manipulaciones en el proceso de extracción. Si hablamos de aceites, entre todos, uno de los más interesantes es el aceite de oliva virgen. Otros aceites interesantes serían el aceite de cacahuete o el aceite de soja.

Otra forma muy interesante de adquirir grasas adecuadas es comer alimentos vegetales que contienen grasas poliinsaturadas ricas en ácidos grasos esenciales, como las nueces, los aguacates, las semillas de sésamo.

Zumoterapia: El uso de zumos está muy recomendado para los enfermos de cirrosis. Los zumos de frutas presentan muchos antioxidantes que son capaces de ayudar al hígado a neutralizar las toxinas.

Alimentos especialmente recomendados para el tratamiento de la cirrosis:

Alcachofa: La cinarina es uno de los componentes más beneficiosos para proteger al hígado y para ayudar a curarlo en cualquier afección que le pueda afectar. Comer abundante alcachofa es una manera de proteger al hígado o impedir el avance de la enfermedad.

Diente de león: Comer las hojas frescas de esta hierba silvestre protege al hígado. Una buena manera es combinar sus hojas con la alcachofa y la zanahoria otra planta con propiedades antioxidantes muy elevadas que ayudaran a eliminar las toxinas.

Cardo Mariano: Es una planta silvestre comestible cuyas hojas tiernas pueden a�adirse a las ensaladas y ejercen una función reparadora de las células del hígado o ayudan a este órgano a eliminar toxinas, lo que resulta especialmente interesante cuando el hígado enfermo precisa esta ayuda.

Zanahorias y remolacha: Otras plantas con propiedades antioxidantes muy elevadas que ayudaran a eliminar las toxinas.

TM – 15 mayo 2009 – Nota completa

Archivado en: Varios


RSSComentarios (0)

Trackback URL

Deja tu comentario