Sili marÃna, cardo lechoso, cardo mariano, para la hepatitis c ?
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Profesor de FarmacologÃa del CUCS de la Universidad de Guadalajara y Presidente de la Sociedad Médica de Investigaciones Enzimáticas, A.C.El cardo lechoso es una planta medicinal alta con ramas espinosas y una savia lechosa. Sabemos que es nativa de la región del Mediterráneo en Europa. Dentro de la Botánica, esta planta es conocida como Silybum marianum, un miembro de la familia Asteraceae. Durante varios años algunas otras plantas han sido llamadas “cardo lechoso” pero las autoridades en fitoterapia ahora reservan ese nombre común para esta especie. Es bueno hacer notar aquà que tampoco debe de confundirse con el cardo santo o bendito, el cual es Cnicus benedictus una planta totalmente diferente, aunque la similaridad de los nombres comunes religiosamente inspirados, es confusa.
Hemos visto que otra área de confusión con respecto al cardo lechoso es la parte que se usa de la planta. La parte usada son pequeñas frutas duras conocidas técnicamente como aquenios; de los cuales se extrae un vilano. La mayor parte de la literatura de la herbolaria incorrectamente llama a estas frutas, semillas, las cuales sà parecen, pero no lo son. Las frutas del cardo lechoso han sido utilizadas durante muchos años para una variedad de enfermedades, pero especialmente para problemas hepáticos.
Si hace una revisión sobre la evolución de los conocimientos sobre esta planta, veremos que hace algunos años, los cientÃficos alemanes hicieron una investigación quÃmica de las frutas y tuvieron éxito en aislar una mezcla cruda de principios antihepatotóxicos (protectores del hÃgado) designados en conjunto como silimarina. La silimarina está contenida en las frutas en concentraciones que van del 1 al 4 . Subsecuentemente, la silimarina demostró consistir en un número de compuestos, incluyendo principalmente de silibina, acompañada de isosilibina, dehidrosilibina, silidianina, silicristina y otros.
Estudios en animales pequeños han demostrado que la silimarina ejerce un efecto protector hepático contra una variedad de toxinas incluyendo las falotoxinas de la Amanita mortal. Por otro lado, varios estudios clÃnicos humanos también han sido promisorios para las enfermedades hepáticas incluyendo la hepatitis y la cirrosis de diferentes orÃgenes. Los resultados de numerosos estudios sugieren que la silimarina tiene un potencial terapéutico considerable protegiendo a las células hepáticas intactas o a las células dañadas todavÃa no irreversiblemente al actuar sobre las membranas celulares para prevenir la entrada de substancias tóxicas. También es estimulada la sÃntesis de proteÃnas, por eso, se acelera de la misma manera, el proceso de regeneración y la producción de células hepáticas.
Como resultado de este conocimiento, las autoridades Alemanas de Salud han respaldado el uso de la hierba como un tratamiento de apoyo para las enfermedades inflamatorias hepáticas y la cirrosis.
Dentro de sus caracterÃsticas fÃsicas, desafortunadamente, la silimarina es muy poco soluble en agua, asà que la hierba no es efectiva en forma de té. Los estudios demuestran que tales bebidas contienen menos del 10 de la actividad inicial en el material de la planta. Esta pobre solubilidad aunada al hecho de que la silimarina es relativamente poco absorbida (20 al 50 ) en el tracto gastrointestinal, hace obvio que los principios activos son mejores administrados parenteralmente, es decir por inyección, en algunos casos. El uso oral requiere un producto concentrado. El cardo lechoso se vende como un complemento alimenticio en forma de cápsulas. En estudios clÃnicos realizados en el Programa de Estudios de Medicinas Alternativas de la Universidad de Guadalajara, no hemos encontrado efectos tóxicos que resulten del consumo del cardo lechoso. Inclusive a largo plazo.
Gracias a los estudios de investigación básica farmacológica, ahora sabemos que la silibina es el componente de la silimarina que rinde el grado más grande de actividad biológica. Tal vez el uso folclórico más dispersado de esta planta ha sido el de ayudar a las madres lactantes en la producción de leche. De la misma forma, se ha usado ampliamente en Alemania para curar la ictericia y los desarreglos biliares. Es interesante notar que el descubrimiento del compuesto protector del hÃgado, la silimarina en el cardo lechoso no fue el resultado de una búsqueda farmacológica cara, sino de la investigación de efectos empÃricos del sibylum en los problemas del hÃgado.
Los extractos del Sibylum marianum (usualmente estandarizados a contener entre el 70 al 80 de silimarina) se usan a gran escala en la actualidad en las preparaciones farmacéuticas Europeas para enfermedades hepáticas. Sin temor a equivocarnos, podemos decir que la silimarina es una de las substancias conocidas más potentes como protectoras del hÃgado.
En repetidas ocasiones, se ha demostrado que la habilidad el cardo lechoso para prevenir la destrucción del hÃgado y mejorar la función hepática es principalmente el resultado de la acción de la silimarina de estimular el crecimiento de nuevas células hepáticas para reemplazar a las viejas células dañadas. El hÃgado puede ser dañado como resultado de algunas toxinas que producen o actúan como radicales libres. Los radicales libres son moléculas altamente reactivas que pueden dañar a otras moléculas, incluyendo a aquellas en las células. Una deducción clara es que la silimarina previene el daño de los radicales libres al actuar como un antioxidante. La silimarina es muchas veces más potente en su actividad antioxidante que la vitamina E. Se ha demostrado que la silimarina aumenta el contenido de glutatión del hÃgado arriba del 35 en sujetos sanos. El glutatión es responsable de desintoxicar un amplio rango de hormonas, drogas y substancias quÃmicas. Como sabemos, !
aumentar el contenido de glutatión del hÃgado significa que el hÃgado tiene una capacidad también incrementada para las reacciones de desintoxicación.
La mayorÃa de los investigadores está de acuerdo en que otro modo en el que el hÃgado puede ser dañado, es por la acción de los leucotrienos. Estos compuestos son producidos por la transferencia de una molécula de oxÃgeno a los ácidos grasos poliinsaturados; esta reacción es catalizada por la enzima lipooxigenasa. Se ha demostrado que la silimarina es un potente inhibidor de esta enzima, por lo cual, inhibe la formación de los dañinos leucotrienos.
El daño de los radicales libres a las estructuras membranosas por una enfermedad orgánica o una intoxicación resulta en una liberación aumentada de ácidos grasos. Esta condición nos lleva a un incremento en la sÃntesis de leucotrienos e inflamación, entre otras cosas. La silimarina contrarresta este proceso deletéreo al suprimir la descomposición patológica de los lÃpidos de las membranas y al inhibir la formación de leucotrienos y la inflamación.
El efecto protector de la silimarina contra el daño hepático ha sido demostrado en un número de estudios clÃnicos y experimentales. El daño hepático experimental en animales puede ser producido por tales diversos quÃmicos tóxicos como el tetracloruro de carbono, la galactosamina, el etanol, el nitrato y el praseodinium. La silimarina ha demostrado que protege al hÃgado de todas estas toxinas.
Tal vez los efectos protectores más impresionantes de la silimarina son contra el envenenamiento severo de la Amanita phalloides (un hongo venenoso), un efecto que ha sido reconocido desde hace mucho en la medicina folclórica. La ingestión de A. phalloides o sus toxinas causa un envenenamiento severo y aproximadamente un 30 de las vÃctimas, mueren.
La silimarina ha demostrado resultados impresionantes en estos modelos experimentales. Cuando la silimarina se administra antes del envenenamiento con la toxina de la Amanita, fue 100 efectiva en prevenir la toxicidad. Aún si se da 10 minutos después de la administración de la toxina de la Amanita, contrarresta completamente los efectos tóxicos. Si se da dentro de 24 horas, la silimarina aún prevendrá la muerte y reducirá muchÃsimo la cantidad del daño al hÃgado.
Todos los pacientes con problemas del hÃgado que han participado en nuestros estudios clÃnicos, se han beneficiado del tratamiento con el cardo lechoso. Por eso, podemos afirmar que tal vez el efecto más interesante de los componentes del cardo lechoso sobre el hÃgado es su habilidad para estimular la sÃntesis de proteÃnas. Esta acción resulta en un aumento en la producción de células hepáticas nuevas. De esta manera, se reemplazan las células viejas. Curiosamente, la silimarina no tiene un efecto estimulador sobre el tejido hepático maligno.
La silimarina puede entonces utilizarse como un tratamiento coadyuvante en las enfermedades agudas y crónicas del hÃgado.
En estudios clÃnicos realizados en el Programa de Estudios de Medicinas Alternativas de la Universidad de Guadalajara, hemos tenido la oportunidad de corroborar que la silimarina tiene efectos positivos en el tratamiento de varios tipos de enfermedades hepáticas, incluyendo la cirrosis, la hepatitis crónica, la inflamación grasa del hÃgado (hÃgado graso inducido por el alcohol o substancias quÃmicas), colestasis subclÃnica del embarazo, colangitis y pericolangitis. El efecto terapéutico de la silimarina en estas enfermedades ha sido confirmado por datos histológicos (estudios de tejido bajo microscopio), clÃnicos y de laboratorio (a través de exámenes de sangre o de gabinete como ecosonogramas, etc.).
En uno de los primeros estudios clÃnicos grandes y doble ciego, investigando el efecto terapéutico de la silimarina en enfermedades hepáticas, la silimarina demostró resultados impresionantes en 129 pacientes con daño hepático tóxico metabólico, degeneración grasa del hÃgado de diferentes orÃgenes y hepatitis crónica, comparado con un grupo de control consistente en 56 pacientes. Los resultados podrÃan haber sido aún más impresionantes si el estudio hubiera durado más dÃas.
Un estudio de seguimiento de pacientes con daño hepático debido al alcohol, la diabetes, los virus o la exposición tóxica, demostró resultados aún más sorprendentes. Los pacientes fueron seguidos por más tiempo. No sólo hubo una mejorÃa clÃnica en los pacientes tratados con la silimarina, sino que los datos de la biopsia hepática y de laboratorio mejoraron también. Hubo cambios claros y notables en la retención de bromosulfaleina, transaminasas, hierro y niveles de colesterol. Los efectos terapéuticos de la silimarina en enfermedades hepáticas han sido duplicados en muchos otros estudios clÃnicos doble-ciego.
En la actualidad, existe un aumento en la incidencia de la enfermedades autoinmunes. Estas enfermedades se caracterizan por que el cuerpo se ataca a sà mismo. La medicina ortodoxa ofrece únicamente tratamientos paliativos para este tipo de enfermedades. La psoriasis es una enfermedad en la que, también la medicina ortodoxa ofrece sólo tratamientos paliativos. Nosotros hemos utilizado a la silimarina en el tratamiento de la psoriasis.
La corrección de la función hepática anormal está indicada en el tratamiento de la psoriasis. La silimarina es útil en el tratamiento de la psoriasis, tal vez debido a su habilidad para inhibir a la sÃntesis de los leucotrienos y mejorar la función hepática. La conexión entre el hÃgado y la psoriasis se relaciona con una de las tareas básicas del hÃgado: filtrar la sangre. La psoriasis está ligada a niveles altos de endotoxinas circulantes, tales como las encontradas en las paredes celulares de las bacterias intestinales. Si el hÃgado está abrumado por un número aumentado de endotoxinas o toxinas quÃmicas o si la habilidad funcional del hÃgado para filtrar y desintoxicar está disminuida, seguramente que la psoriasis se pone mucho peor.
Como ya lo mencioné otro factor importante en la psoriasis es la producción excesiva de leucotrienos. Se ha demostrado que la silimarina reduce la formación de leucotrienos al inhibir la lipooxigenasa. Por eso, la silimarina inhibirá una de las causas de la replicación celular excesiva.
En el caso de las plantas medicinales, es también importante hablar sobre las dosis y las indicaciones y contraindicaciones. Los extractos del cardo lechoso con base de alcohol están virtualmente siempre contraindicados debido a la necesidad de administrar cantidades relativamente grandes de alcohol para obtener una dosis adecuada de silimarina. Como ya lo indiqué arriba, se puede utilizar la forma oral. En realidad, en la práctica médica, casi no se usan ni la vÃa intramuscular, ni la vÃa intravenosa.
Se ha reportado un amplio rango de dosis en la literatura. Si se usa un extracto de silimarina estandarizado al 80 , la dosis media normal serÃa baja por dÃa. Las cápsulas deben de ser tomadas con agua antes de las comidas.
El estudio de las dosis tóxicas es indispensable para el uso de cualquier substancia en los seres humanos, incluyendo a las plantas medicinales. Hasta el momento, no hemos encontrado ni un solo caso de intoxicación por cardo lechoso a las dosis recomendadas.
Por la falta de toxicidad de la silimarina, el uso a largo plazo es factible cuando es necesario. En los estudios clÃnicos que hemos realizado y en otros publicados en la literatura, no se han reportado efectos colaterales indeseables, ni reacciones alérgicas.
Las diferencias entre usar el extracto y simplemente ingerir la semilla entera son muy importantes. Me refiero a la potencia y a la garantÃa. La semilla entera no puede ser garantizada en relación a contener una cantidad dada de principios activos terapéuticos. Uno no puede estar seguro sobre la cantidad de semillas que se requieren para obtener cierta dosis terapéutica. Esto no es un problema, a menos que uno tenga una enfermedad hepática, entonces sà Ud. querrá la potencia más alta del extracto y además seguro que la querrá garantizada.
Abuso del alcohol :Uno de los usos para el cardo lechoso que emerge de la literatura es el de estimular la regeneración del tejido y la función en los hÃgados de personas sujetas al abuso del consumo del alcohol. Por ejemplo, en un estudio, los pacientes con degeneración grasa del hÃgado fueron divididos en grupos de acuerdo a la causa de la enfermedad (diabetes, obesidad, alcoholismo). El cardo lechoso produjo substancialmente una mejorÃa más marcada en el grupo en el cual el alcohol fue o el único factor causante o uno de los múltiples factores (94). Indudablemente veremos el uso del cardo lechoso en los centros de tratamiento contra el alcoholismo muy pronto. El cardo lechoso debe de estar en la dieta de cualquier persona que se esté recuperando del alcoholismo. Cada vez hay más evidencia cientÃfica de que también el cardo lechoso previene el daño hepático causado por medicamentos psicofarmacológicos, es decir, aquellos medicamentos que se usan para el tratamiento de insomnio, nerviosismo y otras enfermedades mentales.
Todos estos efectos terapéuticos solamente se pueden obtener utilizando productos que sean estandarizados mÃnimo al 80 .
Agradecemos la información a Gerardo Villavicencio Obregon - Civitas Firma ( México )
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